¿Internet amenaza el contacto real?

Por cada hora que la gente pasa en Internet, disminuye en 24 minutos el contacto personal con amigos, colegas y familia. La buena noticia es que la relación no es paritaria: no todo el tiempo dedicado a Internet es a costa de la relación personal. La mala noticia es que el consumo de Internet no para de crecer, especialmente entre los más jóvenes. Si asumimos que cada adolescente pasa como mínimo una hora y media diaria de su tiempo navegando por la Red, podemos deducir que está perdiendo más de media hora diaria de interrelación cara a cara con los demás.
El dato es preocupante, porque Internet, como medio de comunicación, presenta importantes interrogantes. Y la consecuente pérdida de contacto personal supone una seria amenaza para la capacidad de los jóvenes de relacionarse con los demás.

Facebook: a la caza de ‘amigos’.- Las redes sociales –el otro gran ladrón de tiempo para la relación– han introducido un nuevo reto para los jóvenes: cuántos amigos son capaces de tener. Hay una verdadera competición por cuánta gente tengo agregada en mi grupo, y hoy día, en cualquier reunión de jóvenes, la pregunta es obligada: “¿cuántos amigos tienes en Facebook?”.
La respuesta nunca deja de sorprenderme. Nadie baja de 300, y en muchos casos llegan a 1.000 o hasta 2.000. Aquí la fantasía ha tomado claramente el relevo a la realidad, pero lo que es seguro de entrada es que el lenguaje está mal utilizado. No se trata de amigos. Se trata, en el mejor de los casos, de meros conocidos, o conocidos de conocidos. Yo me apunté a Facebook recientemente (no me entusiasma, pero siento que tengo que conocerlo) y a los pocos días recibí un montón de mensajes de gente que me invitaba a que fuésemos amigos.¿Amigos? Cuando repasé la lista, pude ver que algunos de ellos me la habían jugado a base de bien en el pasado… Por tanto, cuando hablamos de redes sociales, ¿de qué tipo de relación hablamos exactamente?
Las relaciones a través de las redes sociales son de contacto, nada más. No niego su utilidad, pero sí cuestiono que se trate de verdaderas relaciones. Una auténtica relación de amistad no nos la podemos plantear con más de una decena de personas, porque el esfuerzo que requiere simplemente nos agotaría. Algo falla, pues, en las cuentas.
Al mismo tiempo, las redes sociales introducen, de nuevo, un factor de engaño, autoengaño o fantasía importante. Uno puede ser en ellas quien quiere ser, no quien verdaderamente es.